La creación llamada Hoxo está equipada con sensores de última generación, movilidad autónoma y capacidad para operar en zonas de alto riesgo. Se trata, nada más y nada menos, de un robot que marca un hito en la industria nuclear al asumir tareas que antes requerían una directa exposición humana.
Es decir, Hoxo fue desarrollado para funcionar en entornos industriales de máxima exigencia, y comenzó a operar en plantas nucleares como parte de un programa que busca reforzar la seguridad y eficiencia en áreas sensibles. El robot está diseñado para caminar de forma estable, sortear obstáculos, manipular herramientas y supervisar instalaciones donde las condiciones de radiación y temperatura dificultan la presencia prolongada de trabajadores humanos.
Gracias a su sistema de inteligencia artificial, Hoxo puede analizar el entorno en tiempo real, detectar anomalías estructurales, medir niveles de radiación y realizar tareas de mantenimiento con precisión milimétrica. Su integración promete reducir los riesgos laborales y optimizar tiempos operativos en sectores donde cada minuto de intervención resulta crítico.
La incorporación de estas propuestas anticipa una nueva etapa en la automatización industrial: una en la que robots entrenados para imitar la movilidad y destreza humanas comienzan a desempeñar funciones clave en infraestructuras estratégicas. Este tipo de tecnologías podría transformarse en estándar para la seguridad nuclear global.