24 de enero de 2026
DIMENSION DESCONOCIDA
Los políticos tienen su lado B
No todo es rosca y expedientes. Los dirigentes tienen su costadomás personal. Un recorrido por las actividades y características llamativas e insólitas de las figuras públicas bonaerenses.

Todo político tiene su lado B. Se conocen algunas aficiones de expresidentes: Mauricio Macri participa en torneos de bridge, Alberto Fernández gusta de empuñar la guitarra para tocar una melodía rockera. También son conocidas las actividades paralelas a la política de figuras como Ramiro Marra (broker y youtuber) o Lilia Lemoine (cosplayer). Todo el mundo sabe que a Karina Milei le gusta la pastelería.
Los políticos bonaerenses también tienen su costado menos ligado a la cosa pública y más a las pasiones personales. En estas páginas exploramos algunas de sus actividades y
aficiones. La vicegobernadora Verónica Magario, para empezar, tenía planeado un destino muy diferente del que al final tuvo: lejos de imaginarse como una líder política, quería dedicarse a la física nuclear. Se recibió de técnica química en el colegio Otto Krause y estudió matemática en la Universidad de Buenos Aires (UBA) con la idea de titularse y luego tomar clases en el Instituto Balseiro.
Pero los vientos de la política la alejaron de esa carrera y la llevaron a trabajar como asesora en la Legislatura. Desde entonces, toda su vida estuvo dedicada a la cosa pública.
No muchos saben que la ministra de Ambiente, Daniela Vilar, jugó al handball antes de recalar en la actividad pública. Vilar llegó a ser arquera de la Selección nacional de ese deporte.
De la diputada Maite Alvado se sabe que es nadadora y guardavidas, pero no es tan conocido su pasado como modelo, que la llevó a protagonizar una publicidad de la marca Reebok. En
Monte Hermoso fue elegida Reina del Verano.
Otra que busca frecuentemente el contacto con la naturaleza es la diputada Silvina Vaccarezza, que periódicamente se hace una escapada, preferentemente al sur del país, para practicar trekking. “Todos los años me hago un lugarcito para estar en alguna montaña”, cuenta a La Tecla. “Soy de hacer kilómetros y kilómetros, generalmente con mi hermana o amigas. Cuando era joven también acampaba. Ahora, de más grande,
empecé a correr.”
Hay otros políticos bonaerenses amantes del running. El intendente de Bolívar, Eduardo “Bali” Bucca, se anota en cuanta maratón aparece. El de Morón, Lucas Ghi, suele ir corriendo al palacio municipal para empezar su jornada laboral. La exsenadora Yamila Alonso también sale a correr con regularidad.
Entre los recién llegados a la política se encuentra el diputado Oscar Liberman, oriundo de Bahía Blanca. Es un hombre de muchas facetas, ya que además de ser economista, escribió dos libros, toca varios instrumentos y sobre todo ama navegar en el Haiku, su velero. “El mar es el lugar donde vivir”, escribió alguna vez, y también: “De navegar se vuelve siempre con más preguntas que respuestas”.
Finalmente, hay quienes se inclinan por tareas culturales y sociales, como la diputada Ayelén Rasquetti, oriunda de Cañuelas, que es la fundadora y cabeza visible de El Galpón de Aye, un espacio donde se realizan talleres de todo tipo y actividades solidarias.
Quienes dejaron sus bancas en el recambio de diciembre y no recalaron en otro cargo tendrán ahora algo más de tiempo para cultivar su “lado B”. La exdiputada Fernanda Bevilacqua podrá dedicarse de lleno a fabricar carteras; Maricel Etchecoin, a la mentoría de mujeres de más de 45; Viviana Dirolli, a su podcast sobre cine; y Yamila Alonso quizás le dedique más horas al boxeo, disciplina en la que se entrena regularmente.