30 de abril de 2026
EJECUCIÓN PRESUPUESTARIA
PBA cerró el 2025 con fuerte desequilibrio fiscal: menos recursos y más presión social
El informe del Ministerio de Economía bonaerense muestra que la administración provincial logró mantener superávit económico durante 2025, aunque el deterioro de los ingresos y la continuidad de la obra pública empujaron el déficit financiero a más de $2 billones.

La provincia de Buenos Aires cerró el ejercicio 2025 con un delicado equilibrio entre sostener el funcionamiento del Estado y administrar una caída persistente de recursos. Según el informe de ejecución presupuestaria del cuarto trimestre elaborado por el Ministerio de Economía bonaerense, la Administración Pública No Financiera registró un superávit económico de $280.860 millones. Sin embargo, terminó el año con un déficit primario de $869.985 millones y un déficit financiero de $2.063.615 millones, equivalente al 6% de los ingresos totales.
El documento señala que durante 2025 los ingresos provinciales siguieron condicionados por la desaceleración económica, la menor actividad en sectores clave para la recaudación y la reducción de transferencias no automáticas provenientes del Gobierno nacional. En términos reales, los recursos totales quedaron 15,9% por debajo de 2022 y 13,6% por debajo de 2023, reflejando un escenario fiscal más estrecho para la administración de Axel Kicillof.
Los ingresos totales alcanzaron $34,5 billones, con una suba nominal interanual del 43,9%, mientras que los gastos ascendieron a $36,5 billones, un incremento del 44,1% respecto del año anterior. La diferencia entre ambas variables explica el deterioro del resultado financiero, aun cuando la Provincia logró conservar un saldo positivo en el resultado económico, es decir, antes del peso de la inversión pública y del pago de deuda.
Dentro de los recursos, la recaudación tributaria representó la principal fuente de financiamiento. Los ingresos tributarios sumaron $26,3 billones, con una mejora nominal del 42,5%. Los tributos provinciales crecieron 44,7%, impulsados principalmente por Ingresos Brutos, mientras que los recursos de origen nacional aumentaron 40%, aunque por debajo de la inflación acumulada.
El informe remarca además que las transferencias corrientes nacionales, si se descuenta la compensación del Fondo del Conurbano, sufrieron una nueva caída real del 22,7%, que se sumó al desplome registrado en 2024. Esa merma impactó directamente sobre la disponibilidad de fondos para áreas sensibles y obligó a la Provincia a recalibrar partidas para sostener servicios esenciales.
Los gastos corrientes crecieron 43,3%, mientras que los gastos de capital avanzaron 56,1%, con una inversión provincial que buscó compensar la paralización de obras nacionales. La inversión real directa trepó 38,4%, mientras que las transferencias de capital aumentaron 112%, mostrando el esfuerzo por mantener proyectos de infraestructura con financiamiento propio.
En paralelo, aumentaron las erogaciones vinculadas a salud, seguridad y asistencia social. Las prestaciones de seguridad social subieron 49,9%, las transferencias corrientes crecieron 37,7% y los gastos de consumo avanzaron 44,5%, con mayor peso en medicamentos, alimentos, servicios sanitarios y funcionamiento de organismos públicos.
El cierre de 2025 deja así una señal dual para la administración bonaerense: por un lado, la Provincia logró evitar un deterioro mayor en sus cuentas corrientes; por otro, el creciente desequilibrio financiero expone la presión que genera sostener el aparato estatal en un contexto de recesión, menor recaudación real y reducción de fondos nacionales.