Clínicas alertan por la crisis del PAMI y temen por la continuidad de las prestaciones
Néstor Porras, presidente de la Federación de Clínicas de la provincia de Buenos Aires, aseguró en Desconfiados que las clínicas están endeudadas, con dificultades para sostener servicios y cada vez menos profesionales disponibles.
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El presidente de la Federación de Clínicas de la provincia de Buenos Aires (FECLIBA), Néstor Porras, advirtió sobre la delicada situación financiera que atraviesan los sanatorios y hospitales privados que prestan servicios a afiliados del PAMI. En diálogo con el programa Desconfiados, sostuvo que el sector enfrenta un atraso arancelario superior al 120% y alertó sobre las consecuencias que esto podría tener para la atención de los jubilados.
“Todo el sector salud está atravesando una crisis. El PAMI y el IOMA son las dos obras sociales que más se destacan por su magnitud, pero esta situación también ocurre con muchas obras sociales sindicales”, explicó. Según detalló, las entidades vienen reclamando desde hace tiempo una recomposición de los valores que perciben por las prestaciones, aunque sin respuestas satisfactorias.
Porrás señaló que el desfasaje económico se agravó durante los últimos meses. “Estamos en un 120% de atraso. Mantuvimos una reunión con las autoridades del PAMI para plantear toda esta situación, pero después nos enteramos de que el incremento sería del 1,9% para junio y otro 1,9% para julio. Del 120% al 1,9%, estamos hablando de algo irrisorio”, afirmó.
A ese escenario sumó otras dificultades. “Los sanatorios han tenido en los últimos tres meses débitos preventivos que rondan el 30% de la facturación. A eso hay que agregarle débitos indebidos y gastos administrativos retroactivos. Es un cúmulo de endeudamiento que se está haciendo muy difícil de sostener”, sostuvo.
Consultado sobre la situación económica de las clínicas, el dirigente fue categórico: “Estamos financiando al sistema de salud. Las clínicas están trabajando a pérdida”. En ese sentido, explicó que muchas instituciones continúan funcionando gracias al endeudamiento y recordó que el sector se encuentra alcanzado por una emergencia sanitaria que se viene prorrogando desde hace más de dos décadas. “La pregunta del millón es cómo vamos a pagar las deudas si esa emergencia deja de renovarse”, planteó.
Porrás también rechazó la idea de que el sistema público pueda absorber una eventual retracción del sector privado. “El sector privado atiende aproximadamente al 55% de los afiliados del PAMI. Los hospitales públicos ya están desbordados. Si cierran clínicas privadas, ¿quién va a dar respuesta a esa demanda?”, cuestionó.
Además del problema financiero, el titular de FECLIBA alertó por la creciente dificultad para conseguir profesionales. “Cada vez hay menos médicos especialistas y completar las guardias es impresionantemente difícil. Después de la pandemia hubo un quiebre. Muchos profesionales redujeron su carga horaria y hoy faltan especialidades críticas”, explicó.
Entre los servicios más afectados mencionó pediatría y neonatología. “Se están cerrando servicios de pediatría y muchas neonatologías redujeron camas. No hay suficientes neonatólogos y también hay dificultades con el recurso de enfermería. Lo que se paga está igual o por debajo de los costos”, señaló.
Finalmente, remarcó que el reclamo excede la situación de las empresas prestadoras y alcanza directamente a los afiliados. “No estamos defendiendo solamente a los sanatorios. Estamos defendiendo al afiliado. Los hospitales y clínicas privadas están haciendo un esfuerzo enorme para sostener las prestaciones. Si no cobrás, si cuando cobrás te pagan menos y después te anuncian aumentos del 1,9%, el sistema se vuelve absolutamente inviable”, concluyó.