Un desprendimiento masivo de hielo y roca en la alta montaña del Himalaya provocó el miércoles 26 de agosto un aluvión súbito en la cuenca del río Bhotekoshi, en la frontera entre Nepal y el Tíbet.
Las investigaciones preliminares indican que la masa colapsó cerca de los 5.200 metros, cayó sobre el valle, tapó un afluente, el Lhende Khola, y formó un lago temporal de escombros. Cuando esa barrera cedió, el agua, el hielo y los sedimentos bajaron en minutos.
El impacto fue tan violento que se registró como un evento sísmico, aunque los estudios apuntan a que el temblor fue consecuencia del colapso glaciar y no su causa. El caudal subió entre siete y nueve metros en media hora.
El torrente golpeó primero la zona de Rasuwagadhi y Timure, y siguió hacia el sistema del Trishuli.Los balances oficiales aún no están cerrados. Las primeras cifras hablan de al menos 160 muertos y cientos de desaparecidos, entre residentes, personal de frontera y viajeros. Quedaron destruidos o dañados puentes, tramos de la ruta hacia el Tíbet y varias instalaciones hidroeléctricas. Las autoridades mantienen la alerta porque aguas arriba podría persistir un lago represado.
El fenómeno se asemeja a una inundación por desborde glaciar (GLOF), un riesgo creciente en cordilleras con hielo inestable. Expertos advierten que el mismo tipo de amenaza existe en otros países con glaciares, incluida la Patagonia y la zona central de Chile, y que la prevención depende de monitoreo satelital, alertas tempranas y planificación en zonas de alta montaña.