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Martes, 29 septiembre 2026
Argentina
NOTA DE TAPA

Qué hacer con las PASO: ¿sí o no?, una decisión costosa

El Gobierno tiene dificultades para conseguir apoyos y derogarlas. El centro del debate es el gasto y la obligatoriedad que marca la ley, pero hay otras cuestiones a tener en cuenta. A quién le sirvieron y a quién no

Qué hacer con las PASO: ¿sí o no?, una decisión costosa
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Las Elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) nacionales se crearon por la Ley 26.571 en 2009, y las Elecciones Primarias, Obligatorias y Simultáneas (EPAOS) de la provincia de Buenos aires se aprobaron ese mismo año mediante la ley 14.086. En ambos casos se aplicaron por primera vez en los comicios ejecutivos de 2011. Hasta ese momento no existía en el mundo una elección de candidatos obligatoria tanto para los partidos como para los electores. Desde entonces se ha mantenido abierta la discusión sobre su utilidad, con defensores, detractores y argumentos válidos desde las dos veredas de la opinión.

 Hubo primarias de manera ininterrumpida hasta el año pasado, cuando tanto la Nación como la Provincia las suspendieron. Ahora, el gobierno de Javier Milei quiere derogarlas, amparándose principalmente en el gasto que insumen. Sin embargo, el instrumento tiene sus valores democráticos y prescindir de él puede derivar en más complicaciones que soluciones, además de ser una herramienta que, coyunturalmente, el año próximo podría servirle de mucho a la mayoría de los sectores de la oposición, incluso a los propios aliados del presidente libertario. 

Comencemos por el costo. Las PASO presidenciales de 2023 demandaron unos 35.571 millones de pesos (casi cien millones de dólares). Para la la Dirección Nacional Electoral (DINE) el gasto total del ciclo presidencial (PASO, generales y balotaje) superó los 91.500 millones de pesos. Sólo en las primarias nacionales la logística costó $10.770 millones; la impresión de boletas unos $103 millones para cada una de las alianzas que presentaron fórmulas (más de $6.000 millones en total); los aportes de campaña y escrutinio unos $ 650 millones y el software del recuento provisorio de votos más de $3.320 millones. 

En épocas de motosierra sin descanso está claro por dónde va el argumento de La Libertad Avanza para sacarlas del medio. Desde lo político, también para quien gobierna pueden ser un estorbo a la hora de ordenar la tropa interna, pero en este caso sectores aliados como el PRO preferirían que se mantenga el statu quo. Basta con mirar los movimientos de Patricia Bullrich para comprender que los amarillos quieren tener una puerta de salida elegante si el Gobierno sigue descendiendo en la consideración de la opinión pública. Más enfáticos en la defensa de las PASO son los radicales, sobre todo aquellos sectores que ven en el horizonte una coalición con los libertarios y necesitan defender intendencias y cargos legislativos como primera medida. La novedad de estos tiempos es la reticencia del peronismo para derogarlas. Y no se trata solamente de una defensa del invento electoral de Néstor Kirchner, sino de una necesidad. El kirchnerismo las creó, pero casi no las usó y la única vez que las probó en serio, en la provincia de Buenos Aires en el 2015, le fue mal. Pero una cosa era cuando el poder absoluto de la lapicera lo tuvieron los Kirchner y otra distinta ahora, cuando esa conducción es discutida. 

Axel Kicillof es el primer interesado en sostenerlas. Sabe que sin PASO el consenso en el peronismo será dificultoso y más condicionante para su sueño presidencial. Se mira permanentemente en el espejo de Alberto Fernández y lo que ve le disgusta; cerrar un acuerdo con fórceps podría replicar el doble comando que hizo fracasar la gestión nacional del Frente de Todos. En el Movimiento Derecho al Futuro entienden que es momento de discutir el liderazgo en una interna, y si es obligatoria mejor. Además, funcionaría para contener cualquier diáspora y elegir el candidato a la sucesión en el sillón de Dardo Rocha. 

No es sólo dinero 

Hay otras cuestiones en las cuales las primarias son importantes, pero quedan relegadas en la discusión recurrente por el costo económico y la obligatoriedad. 

Alejandro Tullio, ex Director Nacional Electoral entre 2001 y 2016, actual Secretario Electoral Permanente de Chubut y uno de los más experimentados dirigentes en estas cuestiones, asegura que debe hacerse una reforma del sistema electoral, que incluya elegir indirectamente a los parlamentarios del Mercosur, exigir más requisitos para crear y mantener partidos políticos, aprobar ficha limpia y ajustar las PASO, pero no derogarlas. Las considera necesarias para consolidar alianzas y evitar el desmembramiento de los partidos, además de ordenar la oferta de las elecciones generales; aunque opina que deben ser más selectivas y económicas. 

Desde el punto de vista constitucional, las primarias garantizan los métodos democráticos de definición de las candidaturas que demanda la Carta Magna, por lo cual su derogación podría llevar a planteos de inconstitucionalidad. Y son un elemento ordenador del sistema electoral. “No sea cosa que eliminemos la PASO, que concentra todo en un día, y haya una sucesión de elecciones internas que generen más anarquía en el sistema”, advierte Tullio. 

En paralelo, abona la idea de que sean solamente para los partidos que tengan competencia interna. Es uno de los puntos a tener en cuenta para reducir costos, como también los achicaría la inscripción de votantes, ya que disminuiría considerablemente la concurrencia y con ello la cantidad de centros de votación. Frente a las dificultades del Gobierno para juntar las manos necesarias que le firmen el certificado de defunción a la primera vuelta, puede recurrirse a una salida intermedia, y que las PASO muten a PAS, sin la obligatoriedad que les confiere la ley vigente. Que no sean obligatorias para un electorado cada vez más desinteresado, apático y desilusionado, ni tampoco para las coaliciones sin puja interna. 

Hay propuestas en el sentido de que sean voluntarias para el electorado y quienes quieran participar lo hagan registrándose previamente en un padrón provisorio. No debe perderse de vista que la consolidación de las alianzas en detrimento de los partidos políticos -que decretó de hecho el fin del bipartidismo-, dificulta una elección interna sólo con afiliados. Nuevos partidos como la propia Libertad Avanza y el PRO corren en clara desventaja sobre los tradicionales como el PJ y la UCR. Sin desconocer que las elecciones intermedias controladas por las Justicia Federal también sirvieron para cortar con internas amañadas. 

El presidente del bloque de senadores nacionales de la Unión Cívica Radical, Eduardo “Peteco” Vischi, presentó un proyecto de ley para introducir cambios en las PASO sin derogarlas. 

Propone, entre otras cosas, que dejen de ser obligatorias para los ciudadanos, con preinscripción de los electores, y posibilita que las agrupaciones sin internas eviten esa instancia. Además, establece un umbral mínimo del 10 % del padrón para que se lleven adelante, a modo de sacar del medio a aquellas agrupaciones que se presentan y luego ni siquiera superan el 1,5 % de los votos para poder competir en la elección general. Otro cambio sustancial ideado por el senador correntino es que el electo candidato a presidente pueda elegir, después de la interna, a su compañero de fórmula entre los precandidatos que hayan competido en su agrupación. 

Una salida reclamada desde la política para contener a los sectores que pierden la interna y quedan fuera de juego. Sobran ejemplos de diásporas posteriores a la primera vuelta. “Con esta propuesta buscamos un equilibrio entre el derecho a la participación y la necesidad de administrar adecuadamente. Elegir es nuestro derecho y seguirá siéndolo, pero debemos cuidar los recursos de todos haciendo un uso eficiente de ellos y orientándolos hacia dónde verdaderamente se necesitan”, dijo Vischi cuando hizo pública su idea. 


Por su parte, Tullio considera que debe haber “algún mecanismo democrático que no anarquice el sistema”, en referencia a que las primarias encasillan de entada las candidaturas en un espacio y eso debiera sostenerse como elemento ordenador. Vale como ejemplo la primaria de 2023, cuando se presentaron en las PASO 15 frentes y algunos tuvieron tres y hasta cinco candidatos. Sólo cinco coaliciones superaron el piso para estar en la general. Sin PASO toda esa oferta hubiera estado en las elecciones generales. 

Tullio enciende otra luz de alerta en caso de la derogación: “¿Quién controla?”. Una facultad inherente, bajo los términos de la ley 26.571, a la Justicia Electoral, cuya intervención no sería necesaria si cambia el modo de elegir. En el Congreso, los libertarios reconocen que por el momento no tienen los apoyos para aprobar la eliminación de las PASO, pero insistirán. Además del rechazo del peronismo, tampoco acompañan el PRO, la UCR y los representantes de gobiernos provinciales. 

El pedido de Javier Milei es claro al respecto y desde LLA trabajan para complacerlo, aunque la tarea es difícil; y frente a la imposibilidad de avanzar con la derogación se explora la suspensión por segunda vez consecutiva. Tampoco es fácil conseguir el número, pese a que las patas políticas del Gobierno buscan “convencer” a algunos gobernadores aliados para llegar al número mágico en ambas Cámaras. En ese sentido, la idea de las PAS podría encontrar un consenso más rápido. 

Por ahora, la pulseada la gana la oposición, pero el final es abierto y sea cual sea la decisión definitiva tiene un costo, y no precisamente reducido a las cuestiones económicas. 

PARTIDOS POLÍTICOS Y MÁS 
Las otras reformas que demanda un sistema necesitado de ajustes 


La instauración en 2025 de la Boleta Única Papel (BUP) para la elección de candidatos nacionales fue bien recibida por la sociedad, aunque sigue cuestionada por un sector de la política enamorado de la boleta tradicional. El mayor idilio lo tiene el peronismo, que resiste su implementación en la provincia de Buenos Aires. Pero el sistema electoral demanda más aggiornamento. La elección de parlamentarios del Mercosur de manera directa es uno de los aspectos a revisar. 

Cuando se instauró esa forma, Paraguay elegía de manera directa y los demás países del bloque iban en ese sentido. Argentina avanzó, los demás no y Paraguay cambió a la elección indirecta. Hoy, nuestro país es el único en el cual los ciudadanos eligen los parlamentarios del Mercado Común, cuando los demás lo hacen a través del Congreso. Además, es engorroso colarlos en la BUP y se achicarían costos.

 La modificación propuesta por el Gobierno de elevar los requisitos para la constitución de un partido político parece más que razonable en un país donde inscribir una agrupación política es más fácil que hacer una denuncia policial. La cuestión del financiamiento también entra en discusión, porque no son pocos los casos en los que el sello se convierte en un activo comercial, además de comprobadas estafas mediante la impresión de boletas (el Estado pagaba más de los que los partidos imprimían), en algunos casos con sentencias judiciales que lo acreditan. 

Si bien ese curro se corta con la BUP, en las provincias se sigue con las boletas partidarias de papel. “Tiene que ser razonablemente difícil crear un partido político, no por la dificultad en sí misma, sino porque implica la responsabilidad de poder mantener legitimidad. En ello también estoy totalmente de acuerdo, casi diría que yo sería un poquito más exigente que el propio proyecto del Gobierno, pero en ese sentido debería tener una rápida sanción”, sentencia Alejandro Tullio sobre la iniciativa libertaria. El especialista considera que “es ilegítimo que haya tantos partidos políticos, porque gobernar debería ser una cuestión extraordinaria, y hay que estar capacitado y con una organización acorde. Sí es muy fácil estamos confundiendo al ciudadano poniendo en igualdad de condiciones a quienes no lo están”. 

PRESIDENCIALES 

2011


10 frentes presidenciales se presentaron en las Primarias del 14 de agosto, sin que ninguno dirimiera candidaturas para la general y estrenara el sistema. 

7 fórmulas pasaron el corte y pudieron estar en octubre, cuando compitieron Cristina Fernández de Kirchner (FpV); Ricardo Alfonsín (UDESO); Eduardo Duhalde (Frente Popular); Hermes Binner (FAP); Alberto Rodríguez Saá (Compromiso Federal); Elisa Carrió (CC-ARI) y Jorge Altamira (PO). 

Sin superar el piso interpuesto por las PASO quedaron Alcira Argumedo (Proyecto Sur); Jorge Pastore ( Mov. Acción Vecinal) y Jorge Bonacci (P. del Campo Popular) 

En la Elección general Cristina fue reelecta con el 54 % de los votos y en segundo lugar se ubicó el socialista Binner (16,81 %), que en las PASO había salido cuarto detrás de Alfonsín y Duhalde. El voto anti K se concentró en el santafesino, mientras Alfonsín se relegó al tercer lugar en la general y Duhalde al quinto, detrás del puntano Rodríguez Saá. 

2015

Se presentaron 11 frentes políticos y tres tuvieron competencia interna el 9 de agosto. Cambiemos puso tres candidatos en la cancha: Mauricio Macri (ganador), Ernesto Sanz y Elisa Carrió. En Unidos por una Alternativa (UNA) Sergio Massa venció a José Manuel de la Sota; mientras que, en el FIT, Nicolás del Caño derrotó a Jorge Altamira. 

También se presentaron, pero sin internas, Daniel Scioli (PJ – Frente para la Victoria); Margarita Stolbizer (Progresistas) y Adolfo Rodríguez Saá (Compromiso Federal), quienes pasaron a octubre. Por debajo del corte quedaron: Víctor De Gennaro (F. Popular); Manuela Castañeira (MAS); Alejandro Bodart (MST – N. Izquierda); Mauricio Yattah (P. Popular) y Raúl Albarracín (Mov. Acción Vecinal). 

Fue, quizá, la PASO más significativa para un espacio. Cambiemos ganó volumen electoral y la alianza llegó fortalecida a la general, donde obtuvo casi dos millones de votos más que en las primarias; y aunque Scioli siguió arriba en octubre, en el balotaje Macri mantuvo la inercia, pudo vencerlo y alzarse con la presidencia. Massa también obtuvo más votos en octubre que en agosto, pero nunca pudo arrimarse a los dos de arriba. 

2019

El 11 de agosto hubo en el cuarto oscuro 10 ofertas electorales, pero ninguna definió candidatos y las PASO fueron una mera encuesta. Alberto Fernández (Frente de Todos); Mauricio Macri (Juntos por el Cambio); Roberto Lavagna (Consenso Federal); Nicolás del Caño (FIT-Unidad); Juan José Gómez Centurión (NOS) y José Luis Espert (Despertar) lograron sacar más del 1,5 % de los votos válidos emitidos. 

No superaron el corte: Manuela Castañeira (MAS); Alejandro Biondini (F. Patriota); Raúl Albarracín (Mov. de Acción Vecinal) y José Romero Feris (P. Autonomista). 

En octubre se confirmó el resultado de la encuesta obligatoria, no fue necesario el balotaje y Alberto Fernández, acompañado por Cristina Fernández como vicepresidenta, destronó a Macri por casi 13 millones de votos contra los diez millones ochocientos mil del presidente en ejercicio. Los otros cuatro candidatos se ubicaron en el mismo escalón que en las PASO. 

2023

La atomización volvió a poner sobre la mesa 15 frentes políticos en las PASO del 13 de agosto, con varias internas. Una de ellas catastrófica para el partido que la realizó. La competencia entre Patricia Bullrich (ganadora) y Horacio Rodríguez Larreta hirió de muerte a JxC, que en la previa se veía vencedor. 

También hubo internas en Unión por la Patria, pero despareja y con resultado cantado. Sergio Massa vapuleó a Juan Grabois. En el FIT, Myriam Bregman derrotó a Gabriel Solano. 

Los tres frentes mencionados, La Libertad Avanza (que tuvo el candidato más votado) y Hacemos por Nuestro País (Juan Schiaretti) fueron los únicos 5 clasificados para la general de octubre. 

A las PASO, Principios y Valores llevó 5 candidatos y el más votado fue Guillermo Moreno; Proyecto Joven 3 (ganó Mempo Giardinelli) y el Frente Liber.AR 3 (se impuso Julio Bárbaro); mientras que Santiago Cúneo derrotó a Raúl Castells en la primaria de Izquierda Juventud Dignidad. Ninguno superó el 1,5 %. Tampoco lo hicieron Libres del Sur (Jesús Escobar); MAS (Mañuela Castañeira); Política Obrera (Marcelo Ramal); Acción Vecinal (Raúl Albarracín); el F. Patriota Federal (César Biondini); y la UCeDé (Andrés Passamonti). En la general, Massa pasó al primer lugar con 1.800.000 votos más que Javier Milei, relegando a Bullrich a un magro tercer puesto y sin poder retener todos los votos de JxC de la primaria. Después, el PRO dio su apoyo a Milei y el libertario se quedó con la presidencia en la general por 14.554.560 sufragios contra 11.598.720 de Massa. 

GOBERNADOR

2011


En el debut de las Elecciones Primarias Abiertas Obligatorias y Simultáneas (EPAOS), en la provincia de Buenos Aires se presentaron 9 frentes electorales. Hubo sólo una interna, pero prácticamente ficticia, ya que en el Frente para la Victoria el gobernador Daniel Scioli cosechó el 94 % de los votos que fueron al FpV y Mario Ishii sólo el 6 %. 

Compitieron, además, Francisco De Narváez (UDESO); Eduardo Amadeo (F. Popular); Margarita Stolbizer (FAP); Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro); Adolfo Rodríguez Saá (Compromiso Federal); Juan Carlos Morán (CC); José Montes (FIT) y Mario Cafiero (Proyecto Sur). Este último fue el único que no superó el 1,5 % para estar en octubre. 

El 9 de agosto, 5 días antes de la elección, la Junta Electoral resolvió excluir a Rodríguez Saá debido a diferentes impugnaciones. El juez federal con competencia electoral de la Provincia, Manuel Blanco, consideró que resultaría de “cumplimiento imposible” esa resolución a menos de una semana del comicio y pudo estar en las EPAOS. Pero, el 21 de septiembre, la Junta Electoral ratificó la invalidez de la candidatura. 

En la general, Scioli consiguió la reelección con el 55,18 % de los sufragios, seguido por De Narváez (15,85 %) y Stolbizer (11,64 %). 

2015

La primera, y hasta ahora única, primaria competitiva del peronismo terminó con resultado catastrófico en la general. El FpV reunió en la interna el 40 % de los sufragios y Aníbal Fernández le ganó a Julián Domínguez por 165.000 votos. La candidata más votada fue María Eugenia Vidal, pero Cambiemos (sin internas) quedó detrás de la suma de los dos kirchneristas. El tercero (sin contrincante adentro) fue Felipe Solá (UNA). 

También fueron a elecciones internas Progresistas (ganó Jaime Linares) y el FIT (venció Néstor Pitrola). Ambos superaron el piso para estar en octubre, algo que no lograron Compromiso Federal (Eduardo D`Onofrio); MST (Vilma Ripoll), MAS (Héctor Heberling); F. Popular (Adolfo Aguirre) y Patria Grande (Manuel Bertoldi). 

En las elecciones generales el arrastre de Cambiemos convirtió a Vidal en la primera gobernadora de la provincia de Buenos Aires y cortó los mandatos ininterrumpidos del peronismo desde 1987. Aníbal Fernández fue segundo a menos de 400.000 votos y Solá tercero. 

2019

Se presentaron 9 frentes y ninguno utilizó las EPAOS para decidir candidatos. La primera vuelta terminó siendo una mera encuesta que presagió el resultado de octubre, con el regreso del peronismo a la gobernación. 

Ganó las primarias Axel Kicillof (Frente de Todos) seguido por la gobernadora Vidal (Juntos por el Cambio), y luego se ubicaron Eduardo "Bali" Bucca (Consenso Federal); Christian Castillo (FIT-U) y Gustavo Álvarez (Frente NOS). 

No lograron clasificar a las generales Martín González Bayón (MAS); Santiago Cúneo (Dignidad Popular); Leonardo Bariani (F. Patriota) y María Macaione (MODE). 

En las generales, el Frente de Todos obtuvo el 52,40 % de los sufragios, contra el 38,28 % de Juntos por el Cambio.

2023

Hubo 23 alianzas y en solamente dos hubo internas. Una en Juntos por el Cambio, donde Néstor Grindetti le ganó a Diego Santilli. Otra en el Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad (FIT-U), donde Rubén "Pollo" Sobrero venció a Alejandro Bodart. Las restantes 21 fuerzas políticas compitieron con lista única.

 Solamente 4 pasaron a octubre. Las dos que tuvieron competencia interna y Unión por la Patria (Axel Kicillof) y La Libertad Avanza (Carolina Píparo). No superaron el 1,5 %: Principios y Valores; Libres del Sur; MAS; Celeste Provida; Política Obrera; F. Patriota; Mov. de Integración Federal; Bs. As. Primero; Vocación Social; Proyecto Joven; Confianza Pública; Todos por Bs. As.; Unidad Social; Justicia y Dignidad; Acción Solidaria; PAIS; Liber.AR y Esperanza del Pueblo. 

Axel Kicillof revalidó su mandato con el 45 % de los sufragios, seguido por Grindetti (26 %) y en tercer lugar Píparo (24 %).  


 

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