Mar del Plata: los decretos del interinazgo que blindan la caja en el regreso de Montenegro
Con la firma previa de Agustín Neme y la convalidación en el Boletín Oficial tras la reasunción del intendente, la Secretaría de Hacienda avanzó en la creación de jefaturas para perseguir deudas de morosos y controlar facturas de proveedores.
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Vía La Tecla Mar del Plata
El regreso formal de Guillermo Montenegro a la Intendencia el pasado miércoles 7 de octubre coincidió en la trastienda administrativa con la salida a la luz de las últimas resoluciones del interinazgo de Agustín Neme. En la edición del Boletín Oficial publicada esta semana, quedaron al descubierto los decretos 1977/26 y 1994/26, mediante los cuales la Secretaría Legal, Técnica y de Hacienda terminó de cerrar un reordenamiento interno enfocado en ajustar las clavijas del área financiera.
La maniobra, impulsada por el secretario Mauro Martinelli, se ejecutó mediante el uso de las facultades de compensación de cargos habilitadas por la Ordenanza de Presupuesto 2026 (N° 26900). El mecanismo permitió suprimir plazas operativas en dependencias perimetrales y reconducir esos recursos presupuestarios para dar de alta jefaturas clave en los resortes recaudatorios y de contratación.
En el terreno de los ingresos, el Decreto 1994/26 dispuso la supresión del cargo de Abogado II en el Departamento de Actividades Económicas para dar origen a la Jefatura del Departamento de Análisis y Gestión Administrativa de la Mora, bajo la órbita de la Dirección General de Cobranzas. La medida busca reforzar el perseguimiento de la cartera morosa en un contexto de restricción de recursos. De forma simétrica, el Decreto 1977/26 aprobó la creación de la Jefatura de División en el Despacho de Contrataciones —asociada al Departamento de Gestión de Facturación—, con el fin de ejercer un control más estricto sobre el registro de proveedores y los trámites de facturación.
El dato cronológico marca el ritmo con el que operó la burocracia local: las medidas fueron tramitadas y firmadas por Neme en los días previos a dejar la conducción temporaria, pero su oficialización pública se produjo ya con Montenegro reasentado en el sillón principal del Palacio Comunal.
La cobertura de las nuevas posiciones se canalizará a través de concursos internos y contará con la veeduría del Sindicato de Trabajadores Municipales, garantizando el encuadre en la carrera administrativa. Sin embargo, la lectura política confirma la continuidad de una línea rectora: más allá de los recambios en el sillón de mando, la cartera económica del oficialismo mantiene invariable su hoja de ruta para afianzar el dominio técnico sobre el cobro de tasas y la ejecución presupuestaria.