El riesgo país de Argentina tocó 710 puntos básicos y alcanzó su máximo en casi un año
La suba refleja dudas sobre el financiamiento de los vencimientos de 2027 y 2028, la baja acumulación de reservas y la incertidumbre política de cara a las elecciones. El mercado exige señales concretas de liquidez y castiga especialmente los tramos largos de la deuda.
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El indicador de riesgo país de Argentina, elaborado por JP Morgan (EMBI+), escaló este martes hasta los 710 puntos básicos durante la jornada, el nivel más alto desde fines de octubre de 2025, impulsado por la caída de los bonos soberanos en dólares y las dudas crecientes sobre el financiamiento de los vencimientos de 2027 y 2028.
Al mediodía el índice había recortado parte de la suba y se ubicaba en torno a los 681-684 puntos básicos (un avance diario de entre 0,9% y 1,3% respecto del cierre del lunes en 675), según pantallas de Rava y reportes de Reuters y La Nación. De esa forma, quedó en niveles similares a los de fines de octubre del año pasado.
Los títulos soberanos operaron bajo presión, especialmente en la primera parte de la rueda. Los Globales y Bonares del tramo largo registraron bajas de hasta 1,8% (con el GD46 y GD41 entre los más castigados), aunque hacia el mediodía el panorama se tornó mixto, con algunas recuperaciones parciales. El movimiento profundizó una tendencia negativa que ya había llevado al riesgo país a 675 puntos el lunes, su máximo del año hasta entonces.
En lo que va de octubre el indicador acumula un alza de alrededor de 12-13% (unas 74-77 unidades) y en el año suma cerca de 19-20% (unos 110-113 puntos). El contraste con el mínimo de la gestión de Javier Milei es marcado: a comienzos de julio había cerrado en torno a los 400-403 puntos básicos. Desde entonces, el mercado dejó de descontar una normalización rápida del acceso a los mercados internacionales, cerrado desde 2018.
Argentina se desacopló del resto de los emergentes y registró uno de los peores desempeños de la deuda soberana en el segmento, según consultoras como Outlier. El riesgo país local triplica el promedio regional y supera al de países como Angola, Ecuador, Nigeria o Egipto, de acuerdo con datos del Banco Galicia. Solo Venezuela registra un nivel más elevado en América Latina.
Los analistas coinciden en que el componente idiosincrático pesa más que el contexto global (tasas de los Treasuries de Estados Unidos en torno al 5,08% y volatilidad internacional). Las principales preocupaciones apuntan a:
- El financiamiento de los vencimientos de deuda de 2027 (alrededor de US$29.000 millones según estimaciones privadas) y, sobre todo, de 2028 (cerca de US$27.000-30.000 millones). - La baja de depósitos del Tesoro en moneda extranjera, que perforaron los US$1.000 millones (se ubicaron cerca de US$980 millones), frente a pagos de Bonares y Globales por unos US$4.500 millones en enero. - La falta de un mecanismo claro y visible de acumulación de reservas netas, más allá de las promesas oficiales de una “bazuca” de dólares (primero mencionada en US$75.000 millones y luego elevada por el presidente Milei a US$125.000 millones). - La incertidumbre política de cara a las elecciones de 2027 y el “riesgo Kicillof” (la posibilidad de un cambio de gobierno hacia la oposición más cercana al kirchnerismo, que dificultaría el refinanciamiento sin acceso a mercados). - Factores técnicos: menor demanda local de Globales, ventas de fondos, coberturas vía CDS (que subieron) y rebalanceos de carteras de fin de mes.
Desde el oficialismo se atribuye la suba principalmente a la “incertidumbre global”. El vocero presidencial Adrián Ravier recordó que el Gobierno recibió un riesgo país por encima de los 2.500 puntos y que hoy se encuentra en niveles mucho más bajos, mientras se destaca el superávit fiscal, la desaceleración inflacionaria y la compra de reservas.
En paralelo, el dólar minorista sumó unos $5 y se ubicó cerca de $1.545 en el Banco Nación, mientras el blue alcanzó nuevos máximos en torno a $1.565-1.570. Las acciones mostraron un comportamiento mixto o de recuperación parcial (el Merval operó en positivo en algunos tramos), en contraste con la debilidad de la deuda en dólares.
La escalada del riesgo país encarece el costo de financiamiento externo y refuerza la cautela de los inversores sobre la capacidad de la Argentina para atravesar sin sobresaltos el período electoral y los vencimientos concentrados de los próximos años. Mientras no se concreten flujos visibles de reservas o un acceso claro a mercados, el indicador sigue funcionando como termómetro de la desconfianza residual.