2 de mayo de 2026
COPARTICIPACIÓN
Sigue el ajuste en las provincias: Nación recortó y se profundiza el ahogo fiscal
Las transferencias automáticas registraron otra caída real en abril y acumulan un fuerte retroceso en 2026. La baja de la recaudación nacional impacta de lleno en las arcas provinciales y reaviva la tensión entre gobernadores y Casa Rosada.

Las provincias argentinas volvieron a recibir una mala noticia desde las cuentas nacionales. Las transferencias automáticas enviadas por la Nación registraron en abril una nueva caída en términos reales, consolidando una tendencia negativa que ya atraviesa todo el año y que empieza a encender alarmas en los distritos.
Según el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), durante abril de 2026 el Gobierno nacional giró a provincias y Ciudad de Buenos Aires $5,58 billones en concepto de coparticipación, leyes especiales y compensaciones. Sin embargo, pese al aumento nominal del 28%, la inflación terminó licuando los recursos y el resultado fue una baja real del 3,2% interanual.
El golpe no fue selectivo: todas las jurisdicciones del país registraron pérdidas reales. La Rioja encabezó las caídas con un retroceso del 3,7%, mientras que Tucumán fue la menos afectada con una merma del 0,6%. La provincia de Buenos Aires, principal receptora del sistema, también quedó en terreno negativo, con una baja real del 2,4%.
Detrás del retroceso aparece un dato que preocupa a los gobernadores: la recaudación nacional sigue mostrando señales de debilidad. El IVA y el impuesto a las Ganancias —que explican cerca del 94% de la masa coparticipable— registraron caídas reales del 3,3% y 2,4%, respectivamente, reflejando el enfriamiento de la economía.
A ese escenario se sumó una fuerte contracción del 20% real en impuestos internos, factor que terminó empujando aún más hacia abajo la coparticipación neta.
El impacto fiscal es concreto: a valores actuales, las provincias dejaron de percibir unos $184.000 millones solo en abril.
Pero el problema excede el dato mensual. En el acumulado entre enero y abril, las transferencias automáticas totalizaron $22,9 billones, lo que implica una caída real del 5,7% frente al mismo período del año pasado. Traducido en plata constante, el sistema federal perdió más de $1,38 billones en apenas cuatro meses.
Además, la tendencia no muestra señales de recuperación inmediata: el promedio móvil de los últimos doce meses exhibe una baja real del 4,1%, marcando el cuarto mes consecutivo en terreno negativo.
Con obra pública nacional prácticamente paralizada, transferencias discrecionales reducidas y mayores costos en salud, educación y seguridad, los envíos automáticos se transformaron en la última línea de financiamiento estable para las provincias. Por eso, cada punto que pierden frente a la inflación se traduce directamente en más presión sobre las cuentas locales.
Así, mientras la Nación sostiene el equilibrio fiscal como bandera política, el ajuste empieza a sentirse con fuerza creciente en el interior del país, donde los gobernadores ven achicarse sus recursos en un contexto económico todavía sin señales claras de recuperación.