Santilli, entre el PRO y Milei: el puente que el Gobierno necesita para avanzar
El nuevo jefe de Gabinete debutará en la mesa política de la cúpula libertaria en medio de tensiones internas, una estrategia de baja exposición y el objetivo de fortalecer la articulación con gobernadores y aliados.
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Con el reacomodamiento interno aún en marcha y la estrategia electoral en plena definición, el Gobierno de Javier Milei busca consolidar una nueva etapa política con cambios en la Jefatura de Gabinete y un rediseño del esquema de poder.
El desembarco de Santilli, tras la caída en desgracia de Manuel Adorni, terminó de confirmar el giro que espera traer más músculo político en la coordinación del Gobierno y un intento de ordenamiento de la relación con gobernadores, Congreso y aliados.
Santilli, aseguran, no buscaba el cargo y se sentía más cómodo en Interior, donde trabajaba con bajo perfil y con la mirada puesta en su objetivo: competir por la gobernación bonaerense en 2027 con respaldo libertario. Sin embargo, el nuevo rol en la Jefatura no solo alteró ese plan, sino que también revalorizó su posición dentro del esquema de poder de La Libertad Avanza.
Incluso en su círculo más cercano reconocen que el cambio le “sube el precio” político. A eso se suma una lectura interna cargada de contraste con su pasado en el PRO, donde conviven tensiones no resueltas. En paralelo, su vínculo con el oficialismo libertario se apoya en un esquema híbrido. Aunque desde 2023 mantiene una alineación informal con La Libertad Avanza, todavía no se concretó su afiliación formal. En la Casa Rosada reconocen que Karina Milei, figura clave del dispositivo político del oficialismo, aún no le pidió ese paso.
Ese rol de articulador es especialmente relevante en la relación con su antiguo espacio político. En el Gobierno destacan su cercanía con Cristian Ritondo, con quien compartió años de construcción dentro del PRO, y lo ubican como una pieza clave para tender puentes con Mauricio Macri en un contexto donde la Casa Rosada busca ordenar la convivencia con los gobernadores y ampliar su base de sustentación parlamentaria.
En paralelo, dentro del oficialismo se consolida una línea estratégica clara: evitar la exposición de Santilli en la interna libertaria. Su instrucción principal desde que asumió es no involucrarse en los conflictos entre los distintos polos de poder del Gobierno, particularmente entre el sector referenciado en Santiago Caputo y el entorno de Karina Milei.
Esa lógica también ordena su posicionamiento público. En sus intervenciones y entrevistas, Santilli evitará definiciones disruptivas y se limitará a respaldar la gestión presidencial, con foco en la defensa del rumbo económico y político del Gobierno. El funcionario debe responder a una fórmula concreta: acatamiento total, baja exposición y construcción de volumen político sin ruido.
Uno de los puntos más sensibles de la agenda oficial es la reforma electoral y el debate sobre las PASO y las colectoras. En la Casa Rosada reconocen que la discusión funciona como herramienta de presión hacia los gobernadores, más que como una convicción cerrada del oficialismo. En ese marco, la estrategia es empujar a los mandatarios provinciales a negociar entre ellos, mientras el Gobierno busca avanzar con la eliminación o reformulación del sistema de primarias.
La negociación incluye además señales hacia el interior del peronismo y los gobernadores. Algunos gestos recientes, como el acercamiento de mandatarios provinciales a actos oficiales o la presencia en la jura de Santilli de figuras como Osvaldo Jaldo y Claudio Vidal, fueron leídos en Balcarce 50 como señales de apertura en un mapa político todavía en disputa.
En paralelo, el Gobierno busca relanzar su mesa política con Santilli como uno de los protagonistas centrales. El encuentro, convocado por Karina Milei, marcará el debut formal del nuevo jefe de Gabinete como articulador de la estrategia oficial. Participarán también los principales referentes del llamado “triángulo de hierro”, junto a ministros y operadores parlamentarios.
El objetivo del cónclave es ordenar la estrategia legislativa del segundo semestre y unificar criterios de cara a la agenda electoral. Entre los temas prioritarios aparecen la reforma política, la coordinación con bloques aliados y la posibilidad de ampliar acuerdos con sectores del PRO y la UCR, especialmente en la provincia de Buenos Aires.