Crecer bajo la sombra de una superestrella no es sencillo. Madonna lo reconoció en una entrevista: su hija Lourdes Leon (conocida artísticamente como Lolahol) acumuló durante años un resentimiento ligado a la dificultad de construir una identidad propia bajo el peso de un apellido que vale millones.
Asimismo, la reina del pop, de 67 años, explicó que Lourdes luchó para no ser vista como alguien que aprovecha privilegios sin esfuerzo. Lejos de ofenderse, Madonna dijo admirarla por esa postura.
La reconciliación llegó cuando la propia Lourdes propuso escribir juntas una canción en la que cada una expresara lo que sentía. El tema quedó incluido en el nuevo álbum de Madonna que se publica el 3 de julio.
La historia no es aislada: Brooklyn Beckham mantuvo una relación conflictiva con su padre David durante la adolescencia y terminó alejándose del fútbol para dedicarse a la fotografía y la gastronomía.
Steven Spielberg atravesó dificultades con su hijo adoptivo Theo, mientras que Tom Hanks enfrentó problemas públicos con su hijo Chet.
El caso más complejo sigue siendo el de Brad Pitt y Angelina Jolie: varios de sus hijos, especialmente Maddox, tomaron partido por la madre durante la disputa legal.
En un mundo donde la fama de los padres puede convertirse en una carga, el gesto de Madonna de hablar abiertamente y reconocer la deuda emocional con su hija marca una diferencia respecto al silencio habitual de muchas estrellas.