Sin plata, con deudas y empleo informal: el drama de los barrios populares
El relevamiento del Instituto Periferias muestra el impacto de la crisis: el 75,4% asegura que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos. Asimismo, crece el trabajo informal, el endeudamiento y los problemas de alimentación.
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El Instituto Periferias relevó más de 5 mil casos en 15 provincias y trazó un diagnóstico sobre las condiciones de vida en los barrios populares. El 75,4% afirma que los ingresos del hogar no alcanzan para cubrir los gastos mínimos, casi la mitad perdió el principal trabajo durante el último año y el 61,8% mantiene alguna deuda financiera. El informe también advierte sobre el deterioro de la alimentación y la salud mental.
El deterioro de los ingresos atraviesa buena parte de la vida cotidiana en los barrios populares. Esa es una de las principales conclusiones que surge del informe final del Instituto Periferias, denominado “La realidad social en las periferias”, elaborado a partir de un relevamiento de más de 5 mil casos realizado durante agosto en 15 provincias.
El estudio analiza las condiciones de vida en los barrios populares a partir de distintas dimensiones, entre ellas el trabajo, los ingresos, la alimentación, los servicios básicos, la salud, la educación, las tareas de cuidado, la participación comunitaria y el endeudamiento.
Uno de los datos centrales aparece en el apartado económico. El 75,4% de las personas relevadas sostiene que los ingresos del hogar no alcanzan para cubrir los gastos mínimos, mientras que apenas el 10,8% considera que sí logra cubrirlos.
Daniel Menéndez, sociólogo y director del Instituto Periferias, sostuvo que “el informe da cuenta de una crisis de ingresos, no hay plata que aguante. A eso se le suma la emergencia del endeudamiento, como rueda de auxilio frente a esta situación de crisis en el ingreso en los barrios populares relevados”.
La situación laboral también aparece marcada por el deterioro. El 49,4% de los hogares relevados sufrió durante el último año la pérdida del trabajo principal, mientras que el 46,8% genera sus ingresos principalmente mediante el trabajo informal.
El problema de los ingresos tiene además un correlato directo sobre la alimentación. El informe señala que el 73,4% no pudo acceder a alimentos saludables y que el 43,7% atraviesa una situación de inseguridad alimentaria grave. A su vez, el 42,3% manifestó haber pasado un día entero sin comer por falta de dinero. El relevamiento advierte que la crisis modifica la dieta y reduce el consumo habitual de carnes, frutas, lácteos y legumbres.
En este escenario, la deuda adquiere un papel cada vez más importante para afrontar los gastos cotidianos. El 61,8% de los hogares tiene actualmente alguna deuda financiera y el 59,8% tuvo que pedir dinero o endeudarse para comprar comida. El propio informe define al endeudamiento como una herramienta utilizada para hacer frente a necesidades básicas.
“Observamos sobre este panorama de alerta en indicadores básicos, un deterioro en la salud mental de los barrios, evidenciando un marcado deterioro en las expectativas sobre la marcha de la economía de nuestro país y el desarrollo individual de cada uno de los encuestados”, señaló Menéndez.
En ese sentido, el informe indica que el 58,2% siente ansiedad o tristeza por la situación económica siempre o frecuentemente, mientras que el 70,6% percibe que la salud mental del barrio empeoró. El dato aparece dentro de un diagnóstico más amplio sobre las dificultades de acceso a la salud, ya que el 62,2% no cuenta con obra social ni prepaga.
Las dificultades también se expresan en el acceso a servicios básicos. El 48,1% de los habitantes relevados vive sin cloacas y, aunque el 90,8% cuenta con agua de red, solamente el 51,9% tiene acceso a cloacas. Además, el 73,5% cocina con garrafa y apenas el 18% dispone de gas de red.
Para Menéndez, la pérdida de poder adquisitivo tiene consecuencias que exceden la capacidad de consumo de los hogares. “Año tras año destruyéndose el poder adquisitivo de trabajadores y jubilados tienen una marcada consecuencia que lamentablemente se traslada al pico histórico de endeudamiento del que nuestro país es testigo y a un continuo malestar social presente en todos los indicadores de salud mental incluido lamentablemente el aumento récord en los casos de suicidio”, sostuvo.
El relevamiento muestra así una cadena de dificultades que parte de los ingresos insuficientes y se extiende hacia el empleo, la alimentación, el acceso a servicios, la salud y el endeudamiento. En los barrios populares relevados, la deuda aparece cada vez más vinculada a la necesidad de cubrir gastos cotidianos, mientras que la pérdida de ingresos modifica tanto las condiciones materiales de vida como las expectativas de los hogares sobre su futuro.